¿Cómo se modifica la autoría cuando involucra entornos con inteligencia artificial que cambian los procesos creativos, las estructuras narrativas y el propio lenguaje visual? ¿Qué nuevas conceptualizaciones surgen para pensar el rol de la IA en la creación de una obra? ¿Y por qué la curaduría ética y crítica dentro de estos sistemas es y será un tema crucial a tener en cuenta? De estas y otras cuestiones nos ocupamos en el curso de verano edición 2026. Les damos una cordial bienvenida!

¿El 2026 es el nuevo 2016? Tecnologías como herramientas y más…

McLuhan La Galaxia Gutenberg

El rol de las tecnologías en los procesos creativos y en la cultura se analizó desde muy distintas perspectivas. La obra de McLuhan, fundacional de este campo de estudio, plantea a la tecnología como una herramienta que extiende las capacidades humanas, a la vez que las reorganiza y las transforma. Vale la pena detenerse por un momento en La Galaxia Gutenberg. La génesis del hombre tipográfico (1962) para advertir que el pasaje del mundo mágico del oído al mundo neutro de lo visual de la imprenta resumía un conjunto de profundas y sutiles transformaciones. 

En la última publicación de Hipertext .net, cuyo número está dedicado al uso de IA generativa en storytelling, Valderde-Valencia (2025) compila algunas de esas concepciones: desde la tecnología como extensiones de los humanos (McLuhan, 1994) hasta enfoques poshumanos como la teoría del actor-red (Latour, 2005). Desde allí plantea un tema que siempre trabajamos: las metáforas y los conceptos que usamos para describir nuestras relaciones con la tecnología, que le dan forma a la tecnología misma.

Valverde propone desplazar la mirada desde la metáfora de la interacción, que ha sido el centro de estudios de las interfases, a la relación de lo humano con la IA en los procesos creativos. “La interacción se estableció como la metáfora dominante, priorizando la capacidad operativa humana sobre la tecnología, con un claro enfoque en mejorar y asegurar dicha capacidad”, ya fuera que la tecnología fuera vista como sistema, herramienta, medio o socia de diálogo. La metáfora de la relación, en cambio, sugiere procesos de influencia mutua en los que los actores humanos y de IA colaboran iterativamente, modelando de forma recíproca su comportamiento, modelos de conocimiento y respuestas afectivas. 

Valverde encuentra un punto de inflexión en el concepto de affondances, término propuesto por Gibson en 1975 que refiere a las sugerencias que un objeto o entorno ofrece para la interacción, basadas en sus propiedades y la capacidad del usuario para percibir cómo usarlo. En este sentido, un aspecto interesante a analizar es cómo se va generando confianza en delegar tantas acciones del proceso creativo en una IA. Sin embargo, estos modelos de lenguaje son como las máquinas de ping pong onduladas, uno de los objetos imposibles de Carelman, en las que el placer de jugar se acrecentaba por los rebotes inesperados de la pelota.

Carelman Mesa ondulada de ping pong

Al aplicar el concepto de affordances a los procesos creativos, estos no surgen tanto como resultado del control sobre la tecnología sino de esa relación de co-creación con ese entorno (en los que los modelos LLM son en buena medida cajas negras). La tecnología a través de su diseño de interfaz “da forma a la forma y sustancia a lo que creamos”. Esta idea es desplegada por Refik Anadol en el video a continuación, en el que se refiere a su obra “En la mente de Gaudí”, una sala inmersiva generada a partir de bases de datos de millones de imágenes, bocetos y archivos visuales de la Casa Batlló.

En el análisis de esta relación entre tecnología y creación es posible identificar distintos niveles de uso de IA y roles y, de acuerdo a ellos, grados de autonomía crecientes. En el capítulo De herramientas a autores, Arielli y Manovich (2025) proponen una serie de categorías donde la IA funciona como: herramienta, consejera, colaboradora, experta y agente. El análisis de los usos y procesos en los que se integran estas tecnologías es relevante, ya que son éstos los que expanden, transforman y reinventan las nociones que les aplicamos (Chown & Nascimento, 2022, citado en Valverde, 2025). 

Les dejamos la presentación de la última clase: 

La creación narrativa más allá del cálculo (de las probabilidades) 

En esta concepción, la agencia, tradicionalmente concebida como la capacidad humana de actuar en un entorno determinado, se convierte en algo distribuido y negociado entre sistemas humanos y artificiales (Rammert, 2008; Sundar, 2020; citados en Valverde, 2025). Esta idea de negociación aparece en numerosos autores. Una de ellos es Hito Steyerl (2025), quien, en Medios calientes. Las imágenes en la era del calor, lo plantea como un negociado con la probabilidad, ya que la IA generativa crea imágenes que son renderizaciones estadísticas, y, en ese sentido: imágenes promedio o imágenes medias

Esta autora plantea una diferencia fundamental entre las imágenes “negociadas” con el mundo (que son un índice) y las imágenes generadas con IA, negociadas con la probabilidad. Las primeras son una ventana a la que asomarse para observar la realidad, mientras que las segundas son opacas en la representación y, como sabemos, condesan los sesgos, estereotipos inherentes a los datos que circulan en internet. En rigor, al ser renderizaciones estadísticas, tampoco necesitan de la visualidad porque están hechas para ser leídas por drones, escáners, satélites, redes neuronales).

A partir de este recorrido inicial esbozamos una serie de preguntas: ¿en qué medida es posible recuperar algún valor indicial (es decir, algo del calor de lo vivido) en los procesos creativos que estén distribuidos o situados en una red entre objetos, personas y lugares? ¿Puede encontrarse en ese rol orquestador o curador que se reserva a la agencia humana? Y si fuera así, ¿de qué modos se lleva a cabo; mediante qué usos y procesos?, ¿es esperable recuperar con ellos ciertos aspectos éticos y del orden de lo común? Con estas preguntas como hilo conductor, nos enfocaremos, en primer lugar, en las audiencias desde estudios basados en datos combinándolos con nuevos abordajes.

Compartimos la presentación de la clase inaugural con la propuesta de cursada:

  • La imagen de portada es de Infinity Room en DATALAND, una de las últimas esculturas de datos de Refik Anadol. La instalación crea un entorno donde la imaginación de las máquinas se experimenta como si fuera un lienzo vivo. Fuente: Dataland

Fuentes:

Valverde-Valencia, A. (2025) Introducing the concept of relational processes in Human-AI creativity. Hipertext.net, 2025, no. 31, pp. 55-66, doi: 10.31009/hipertext.net.2025.i31.06.