Así como el Renacimiento fue una época de descubrimientos y transformaciones que influenció a Shakespeare para explorar las profundidades de la condición humana a través de sus obras, la era digital ha proporcionado a quienes nos involucramos en el campo de la comunicación, las herramientas y plataformas para investigar y enseñar sus nuevas formas. Shakespeare vinculó al teatro como un medio para conectar con su audiencia, explorando temas universales que aún resuenan hoy en día. De manera similar, este nuevo espacio de formación en la Carrera de Comunicación ha adoptado la transmedia y las nuevas tecnologías para crear narrativas cohesivas y multidimensionales que reflejan la complejidad de nuestra cultura digital contemporánea.

Pero como todo proceso, siempre existe un momento iniciático y éste toma su forma en la Cátedra DatosUBA. La misma  nace con la carrera de Comunicación, siendo anterior a la constitución de la Facultad de Ciencias Sociales. Precámbricamente, su nombre original se refiere a los sistemas de comunicación, telemática y procesamiento de la información que se venían constituyendo a fines de los 80. 

Interestelarmente, la cátedra fue produciendo interrogantes a las mutaciones en el campo comunicativo latinoamericano. Cada cuatrimestre comenzaba un nuevo programa, producto de las compuertas evolutivas que iba planteando Alejandro Piscitelli. En este nuevo comienzo, nuestro mentor disponía una batería de lecturas, ensayos como análisis de las nuevas formas que iban filtrándose  en la piel de nuestra cultura. Nos codeamos con los discípulos de Mc Luhan, buceábamos  el paradigma enactivo de Maturana o nos impregnábamos de eterno y grácil bucle que presentaba el acertijo Mu.

Los teléfonos celulares comenzaban a ser consumidos por los ciudadanos de a pie y desde Datos analizábamos si el desarrollo de Martin Cooper mutaría como había anticipado Star Trek. Si algo de la ficción, ésta nos permitía  poder imaginar escenarios, anticipar las dificultades como las brechas digitales que veríamos plasmadas hasta el día de hoy en nuestra sociedad.

DatosUBA era una sala de ensayo. Cada práctico un sistema en la constelación que iba generando en cada cuatrimestre ciudades imaginadas: reificamos imágenes, construyendo relaciones e imaginarios, organizando espacios, texturas y dinámicas.

El equipo era interdisciplinario: algunos del campo de las letras o filosofía, otros de la sociología, la psicología como biología, y más tarde los recientemente graduados de la carrera de Comunicación. Claro que nada era fijo, un ingeniero nos daba clases de matemática de la información o más tarde, especialistas del campo visual nos formaban en cortos a través de celulares.

Con Alejandro conocimos la riqueza de las BBS, este espacio de intercambio que representó Interlink Headline News (Primer diario electrónico argentino). Su vanguardismo nos aceleró en nuestras primeras incursiones en la programación. El sistema Telnet que nos proporcionó nos permite conectarnos antes que surgiera Ciudad Digital del grupo Clarín. 

Si, DatosUBA era una red de información que  tocaba la puerta en diversos servidores (Clacso). 

Cerca de la revolución

La carrera de Comunicación en el 2023 comenzó una nueva etapa en su oferta formativa. El Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires, aprobó una reforma de su Plan de Estudios producto de un intenso debate que refirió casi 10 años de espera. 

Como toda reforma, esta tiene en cuenta los antecedentes de cambios, procesos y debates, así como las vacancias detectadas a lo largo del tiempo. El ecosistema digital, desarrollado desde el año 2000, implicó nuevas perspectivas y reflexiones que se incorporaron a su actualización. 

Como Cio Cio San, este nuevo plan explora  temas como las placas tectónicas culturales como la devastación causada por las diferencias en las expectativas y realidades de las relaciones humanas en las redes sociales.  Tomamos esta referencia potente de la Opera, dado que la  transformación cultural, la intersección de diferentes mundos y la evolución tecnológica son quizás los desafíos en los cuales estamos inmersos.

Al igual que el cruce de culturas oriental y occidental, la comunicación transmedia ha evolucionado adaptándose a las transformaciones tecnológicas y culturales. Toma los embriones gestados durante más de 27 años y los transforma en esta nueva forma.

Hemos sido testigos de la revolución digital y hemos integrado estos cambios en nuestra propuesta educativa. De manera similar a cómo Butterfly enfrenta y se adapta a la influencia occidental en su vida tradicional japonesa, nuestro enfoque educativo se transforma continuamente. La ópera nos muestra cómo la comunicación y la falta de entendimiento pueden tener consecuencias devastadoras. Por eso, se requieren nuevos formatos para seguir avanzando en unidades interpretativas.

Es por este motivo que DatosUBA muta a Taller de Comunicación Transmedia. Este enfoque reconoce la necesidad de adaptarse y evolucionar continuamente en un entorno digital que cambia rápidamente. La Comunicación Transmedia no solo abarca múltiples plataformas y medios, sino que también implica una narrativa y una experiencia cohesiva que se extiende a través de diferentes formatos. Esto permite una comprensión más profunda y una mayor conexión con las audiencias, abordando los desafíos de la comunicación de manera integral. Nos transformamos  para abordar los desafíos de la intersección cultural y tecnológica.

Este cambio no solo implica el uso de diversas plataformas para la difusión del conocimiento, sino también la participación activa de los estudiantes en la creación y expansión de narrativas académicas y culturales. De esta manera, la cátedra se convierte en un laboratorio vivo donde se experimenta con las fronteras de la comunicación. La transición hacia la Comunicación Transmedia nos invita a mantenernos en la vanguardia de la educación en comunicación, proporcionando a los estudiantes las herramientas y habilidades necesarias para navegar e interrogar el ecosistema digital contemporáneo.

«Cerca de la Revolución» es una canción que habla de estar al borde de un cambio significativo, una revolución personal y social. Desde nuestros origenes hemos abrazado el  espíritu de cambio, cuestionando y redefiniendo las formas tradicionales de comunicación y enseñanza. La cátedra no solo ha observado las transformaciones en el mundo digital, sino que ha sido un actor activo en provocar y adaptar estos cambios en su currículum y metodología.

Así como Charly García utiliza su música para reflexionar sobre los tiempos cambiantes y los desafíos que estos conllevan  a través de un tono crítico y cuestionador, estas dimensiones también resuenan  en  Comunicación Transmedia.

La cátedra se constituye como un  espacio para cuestionar el statu quo, investigar los impactos sociales de las tecnologías emergentes y promover un uso ético y consciente de la tecnología. Tomamos este compromiso con una visión crítica y socialmente responsable en vínculo directo con el mensaje de la canción de Charly.